martes, 30 de junio de 2009





Tú estás en el pasillo negro,

el pasillo oscuro que no conduce a nada y a todo,
veo que ese insípido lugar me transporta a lugares deshabitados,
donde emerge el eco desde las paredes testigos,
poco a poco recorren ruidos en aquél lugar...

Entonces aparece tu sombra,
y veo que se acerca a mí,
sin expresar ninguna sensación,
apatía total...
es el rostro del dolor y del llanto que se consume mi corazón,
y desea llevarme mis manos y mis ojos...
de una manera muy serena y pausada se mueven tu cabeza,
en dirección a mi pecho...
donde junto al silencio aparece un aliento, gélido y putrefacto...
que se desordena con mi cabello...
la tenue y temblorosa luz de la luna en luto...
acompaña el encuentro perturbador,
que da acceso a la melancolía miserable de un alma en llamas...

bombeándo sangre.
enviando y recibiendo transmisiones.
tratando de adormecer el sentimiento.
y he tropezado nuevamente.

La noche se hace el grito desesperado,
y el repentino sabor amargo que aparece en mi garganta,
que me gustaría escupir y exudar...

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